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Teoría y Teatro tienen el mismo origen etimológico.

Tratar de hacer simples, comprensibles, incluso didácticas, cualquier idea para la transformación de la sociedad en un espacio más justo ha sido el camino que el teatro ha transitado por siglos. La misma etimología de la palabra Teatro nos remite a Teoría (THEO, raíz también anclado a la palabra Dios), es decir a una ubicación desde la que se ve algo, se asiste a un rito especial en cierto sentido, a un modo de teorizar y movilizar ideas, incluso con el humor: ¿habrá algo más agudo que una buena comedia que satirice los vicios de la sociedad?

Dicho esto se entiende que hace varios años comenzáramos con un proyecto de creación escénica colectiva, LA RECOLETA, inspirado en los centros de estudios y reflexión llamados: recoletas, que surgidas en la Edad Media, eran lugares apartados de los poblados, donde se situaban algunos conventos, cuyos principios y fines podrían resumirse en el slogan latino: "ora et labora" (reza y trabaja). Eran un estilo de vida dedicado al estudio, la meditación y el trabajo para llevar adelante un proyecto común: mantener un espacio y modo de vivir. 



2002: Con Petrópolis, de J. C. Burgos y la actuación de Carolina Fadic y Benjamín Vicuña, el colectivo La Recoleta comenzaba un camino teatral de apuestas radicales

Nada más lejos del activismo, se podría pensar, Pero no. las recoletas eran espacios donde las cosas se hacían en el ánimo monacal: responsable y reflexivo y, de algún modo, "fraternal", sitios donde el conocimiento se conservó y expandió en la discreción del silencio. Si bien era un modo de actuar propio de una época, que al parecer no se condice con los tiempos actuales, ¿No cabe acaso preguntarse qué hay de rescatable en ese proyecto de vida y de acción que pueda servir al ejercicio de las artes contemporáneas?


Al llamar "La Recoleta" a nuestro espacio creativo queremos decir que estamos conscientes de que hay valores URGENTES para el siglo XXI, como el Respeto, la Inclusión, el estudio para la Innovación, incluso una perspectiva ecológica, todos urgentes en los modos de crear arte y producir la administración y puesta en valor de él. Por ejemplo, en un mundo con una crisis ecológica planetaria: ¿cuál es la huella hídrica que dejan las grandes producciones de teatro? o en una sociedad a la que se le critica el modelo exitista y capitalista ¿qué sentido tiene hacer un teatro condescenciente con los sistemas de producción imperantes? ¿Cómo es posible seguir permitiendo el sobreendeudamiento de miles de jóvenes para educarse en Artes Escénicas solo para tener un título que no garantiza empleabilidad?



2016: #JULIA una puesta en escena de una adaptación de Miss Julie, de A. Strindberg, bajo el formato y espacio no convencionales

Por eso, inspirados en aquel modelo de trabajo cooperativo y disciplinado del medioevo, pero en pleno siglo XXI, hemos venido proponiendo ese espacio para reencontrarnos en torno a tres ejes: 

  • El Teatro, como arte, técnica y herramienta para el activismo cultural.

  • La Formación Permanente, entendida como un proceso que sustenta la renovación creativa, y crece en comunidades de aprendizaje.

  • la creatividad, como modelo subversivo de diseño, producción y difusión de otras formas de relacionarnos, de modo que se genere empleabilidad sustentable para quienes se van sumando a nuestra comunidad. Asociatividad, Relaciones transparentes y Adhesión a buenas prácticas laborales.

Tres ejemplos de propuestas teatrales: "Maglietta Rossa", presentada en Milán, puesta en escena que mezcla dramaturgia, poesía y música bajo un formato de performance polifónica. "Las sirenas no lloran", montaje de los que inauguraron el concepto de OFF teatral en Chile (2003). "Bailando con el pueta" (sic), puesta en escena de versos de la lírica popular chilena, con diseño visual basado en el reciclaje y coreografías y música en vivo.



 




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