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La memoria que nos redime

La redención suena a palabra religiosa, misteriosa y, por qué no decirlo, antigua y por ello, en desuso. No obstante, si hay algo que buscamos con urgencia es ser "redimidos", en el sentido profundo de dicho verbo: vivir la experiencia de adquirir una nueva vida, de volver a empezar, de dar un sentido renovado a nuestros días, gracias a la generosa mediación de otro y/o de una comunidad, a pesar de todos nuestros errores y de ese pasado que muchas veces nos acosa despiadadamente.

Si hay alguien que sabe de esto, es Grizabella, una vieja y maltratada gata de callejón que desde su aparición en Cats, el musical que Andrew Lloyd Webber estrenó en 1981, ha hecho llorar con su historia a millones de espectadores, porque en uno u otro aspecto es demasiado parecida a la de cualquiera de nosotros.



un clásico del teatro musical
Cats, poesía y música en escena

Este ya clásico del género teatral musical estrenado en Londres y catapultado a la fama en Broadway al comenzar los ochenta es, sin dudas, uno de los más vistos en la historia de los espectáculos modernos hasta hoy. Su argumento se centra en un grupo de gatos de callejón que, durante una noche mágica (la noche “jelical”), deben escoger a uno de ellos para que pueda comenzar una nueva vida en el olimpo gatuno. Su estructura dramática es más bien simple: Una serie de cuadros escénicos nos van presentando diversos personajes felinos que nos muestran por qué merecen, en recompensa de sus diversos méritos, el privilegio de ser ascendidos al cielo.


La obra está inspirada en el libro de Thomas Stearns Eliot (uno de los poetas más importantes de habla inglesa y Premio Nobel de Literatura en 1948), “Old Possum´s Book of Practical Cats”, un poemario que pudiera parecer un tanto insólito en la escritura del autor de “La tierra baldía” (su obra cumbre), ya que es una colección de poemas de aspecto ingenua y aparentemente destinado a los niños. Sin embargo, leído con atención es una verdadera galería de retratos de diversas identidades particulares atribuibles a los gatos en la vida real (los que tenemos gatos sabemos que esto es así: cada uno tiene un sello particular y distintivo). Además, la obra es un tinglado de destrezas líricas, ya que en inglés juega con la sonoridad de los versos, con rimas internas, rearticulando el lenguaje en lo que es, pero que siempre olvidamos: un juego de sonidos que remiten a imágenes y significados que están en algún lugar de las mentes de quienes intercambian esas palabras, que siempre nos tomamos tan en serio.

Hay que decir que el libro de los gatos prácticos (o mañosos, o ingeniosos, como se le quiera traducir), escrito en la década del 30, fue uno de los libros de infancia favoritos de Lloyd Webber, como él mismo lo ha señalado, y al que le dio forma musical a fines de los setenta.

Libro de Eliot que inspira a Weber

Desde entonces, hasta su transformación en espectáculo y luego en fenómeno mundial han pasado casi cuarenta años. Dentro de las claves de su éxito se pueden mencionar la riqueza de texturas en la musicalización, la espectacular puesta en escena (que hace de un callejón una estilizada metáfora del mundo contemporáneo), las exigentes coreografías de algunos cuadros, la presentación de las identidades felinas -muy respetuosa de las propuestas por Eliot- y, por supuesto, el recurso técnico del guion de incluir un personaje que no estaba en el libro original del poeta, pero por el cual el argumento adquiere sentido magistralmente y recordaremos para siempre la obra: Grizabella, la desarrapada gata que, después de haber dilapidado su vida lejos del clan, vuelve a la manada esa noche y nos cuenta su historia y su pesar con el tema con que sin dudas recordamos toda la obra: “Memory”.



poema de Elliot
the naming of cats

Escrita por Trevor Nunn, el director de la puesta en escena, usando versos de otras composiciones de Eliot, la lírica de “Memory” retrata la fragilidad del lenguaje cuando se enfrenta a la definición de la felicidad ¿Dónde habita? ¿En qué consiste? ¿se puede asir? ¿Es acaso la alegría un instante que, por breve, siempre se nos queda en el ayer, en el mundo de los recuerdos?.Sin duda, la escena de Grizabella hablando de su pasado derrochado y su temor al día que viene, se constituye en la alegoría de la redención cuando alguien nos perdona y nos podemos perdonar a nosotros mismos.


Por sus versos se deslizan las ansias de ser acogidos que cada uno arrastra cuando quiere volver al refugio de los suyos; a través de los recuerdos de Grizabella cada quien ve su propia búsqueda de sosiego interior, tan necesario, pero tan difícil de alcanzar como a una gata asustada en un callejón a medianoche.



ESTE ARTÍCULO ORIGINALMENTE ESTÁ PUBLICADO EN LA REVISTA "LA GATA DE COLETTE", DE LA FUNDACIÓN ADOPTA. SI QUIERES VER MÁS ARTÍCULOS DE ANIMALISMO Y ARTES, VISITA SU REVISTA PINCHANDO AQUÍ


 

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