La monstruosidad al aire
El esperpento de Ramón del Valle Inclán a la dramaturgia contemporánea

Una sociedad esperpéntica solo puede crear monstruos
La adaptación dramatúrgica de Estamos en el aire (2009–2010)
La adaptación realizada para el montaje de egreso de la Escuela de Teatro de la Universidad de Las Américas no consistió únicamente en adecuar el texto original de Marco Antonio de la Parra a un elenco más numeroso. La documentación conservada —el libreto de trabajo, las sucesivas versiones y la correspondencia mantenida con el director Horacio Valdeavellano— demuestra un proceso de intervención dramatúrgica que implicó decisiones estructurales, espaciales y de escritura.
El texto original de De la Parra está concebido para ocho personajes (Padre, Madre, Larry, Carol, Ba, Joe, Ana y Nana) y desarrolla la acción en torno a una única familia convertida en espectáculo televisivo. La versión elaborada para el montaje de egreso reorganiza esa arquitectura para un elenco de trece intérpretes, incorporando nuevos personajes, redistribuyendo funciones dramáticas y replanteando el dispositivo escénico sin alterar el conflicto central de la obra.
La propia portada del libreto da cuenta de la naturaleza del trabajo realizado al definirse como "Primer guión para montaje de egreso con 13 actores", acompañado de un apartado específico de "Dramaturgismo y guionización", lo que evidencia que no se trata únicamente de una reducción o ampliación de parlamentos, sino de un proceso de construcción dramatúrgica destinado a un montaje concreto.
Las decisiones adoptadas durante ese proceso quedaron además registradas por escrito antes de concluir la versión definitiva. En un correo dirigido al director del montaje, expliqué el criterio seguido: "Tomé toda la información y la fui repartiendo entre todos los personajes, dándole pequeños momentos protagónicos a los nuevos". En la misma comunicación se señala que eliminé situaciones, reorganicé la progresión dramática, redefiní la espacialidad del espectáculo y estructuré el material en trece unidades dramáticas, transformaciones que posteriormente aparecen incorporadas en el libreto final.
El resultado conserva la estructura profunda y el universo dramático concebidos por Marco Antonio de la Parra, pero modifica significativamente la forma en que la información circula entre los personajes, el funcionamiento del elenco y la organización escénica.
La intervención comprende la creación de nuevos personajes, la redistribución de acciones y parlamentos, la elaboración de transiciones inexistentes en el original, la definición del espacio de representación y la construcción de un nuevo ritmo de montaje. Estas operaciones exceden una adaptación técnica para mayor número de actores y corresponden, en sentido estricto, a un trabajo de adaptación dramatúrgica para elenco ampliado.
La conservación del texto original, de las distintas versiones del libreto y de la correspondencia de trabajo permite reconstruir documentalmente ese proceso creativo. Por ello, esta adaptación constituye no sólo un material de producción escénica, sino también un documento de investigación sobre las operaciones dramatúrgicas necesarias para trasladar una obra escrita para un elenco determinado a una nueva configuración escénica, preservando la identidad de la obra original y haciendo explícitas las decisiones que sustentaron su transformación.