La melancolía lo confirma Es un susurro en nombre del Nombre tampoco sabes lo que traerá el mañana nada puede entregar el futuro me dice la mujer de la bandeja del vaso con vino en una cantina la calle desemboca en el río cruzando la feria dos perros inmensos lo ratifican sobrealimentados desde afuera al día siguiente moriremos el páncreas reventado de tinto y blanco los pulmones ultrajados de nicotina y ni hablemos del colesterol “Dame más vino porque la vida es nada” me dice el poeta del que nunca sabremos su nombre el verdadero nombre
El nombre murmurado se oculta detrás de un simulador días antes de morir agonizando entre sus seudónimos podemos ser arena o piedra laja o granito o roca metamórfica para grabar una frase en el hospital donde parte a sepultarse de una buena vez
Sí la melancolía confirma la ironía de la traición allá y acá frente a la estación en El Padre Adán
“I know not what tomorrow will bring”
¿No sabes qué traerá el mañana?
Hasta el más recalcitrante entre los incrédulos
te asombra con una chispa de esperanza
¡Mira! “Mañana-Albacora-temprano-preguntar-por-Juanucho”
Dice el Facebook y con la cabeza entre las manos
busco un poco de espacio para mi silencio
Pessoa
Pessoa
¿Por qué me has abandonado en este vaho de cantina?
El nombre murmurado
La última liturgia de las horas
Primera llamada
Una monja joven apenas quizás una novicia
corre a misa Algo de culpa
por el atraso Tal vez
Repletos de sacrificios para ofrendar a sus dioses
los noticiarios son los nuevos altares Quizás
todo está escrito en estructuras
Ella corre Duele tanto
Te cala tan hondo
la tardanza
A veces la niebla
la brisa costera las fantasías eróticas del fulano en la banca de la plaza la mano debajo del pantalón desde hace ya un buen rato de más de cien años Parece
La muchacha vuela
sostenida en el espanto
de tres o cuatro palomas
Los fractales de las palmeras de la plaza sin armas giran y giran como la estructura del ADN Envolventes como un partido político tomando de rehén una municipalidad de provincia
El mundo en Pausa y luego PLAY
quizás
Al alba
Nunca es la última noche de silencio ante el corazón de piedra de la iglesia La oscuridad persiste en un documental de Pasolini te desvelas te levantas sin la prisa cotidiana el amanecer ya te habrá explotado de gaviotas y de pescadores viejos en la cara
Haces como que trotas sereno
La pequeña costanera rumbo al mar
A tu derecha
el Maule a ratos un espejo
donde resbalan misterios marineros
Un señor colorado mirando jóvenes que practican remo
Ceñidas camisetas de lycra negra
De reojo algunos titulares caen desde su furia
En el kiosco de diarios se aprieta
el cielo En el plano general de la nebulosa
un haitiano vuelve a eso que llama su casa después
de una larga madrugada En el primer plano del puerto hace frío
tú llevas guantes él se pierde sosegado en el invierno
Junto a las olas un diamante en bruto turístico un santuario de la naturaleza aunque al amanecer apareciera asesinado un poeta quizás aquí ya nadie reza Al esquivar la esquina rumbo al molo la vida a media mañana o un guion mal escrito en la brisa y dos jovenzuelos con una pelota de trapos negra que se hunde en el jadeo del colorado fisgón