
sonámbula

Personajes:
Beatriz Montes, famosa actriz nacional.
La enfermera, una mujer con un uniforme celeste y blanco.
ESCENA 9
(fragmento)
1.
(llueve. Ambas junto a la chimenea, la enfermera bebe)
A esta lluvia de primavera en el campo le dicen la lluvia mata pajaritos… es una lluvia abortiva, triste… y siempre cae para los dieciocho… ¿Por qué cree usted cree que pasan esas cosas? ¿el destino?... la fatalidad del fondero, como dicen en el sur… ¿Estará de Dios?... ¿”Oh!, designio inescrutable de los dioses”?... son palabras… palabras más, palabras menos, más antiguas, más modernas, más cultas, más del pueblo como se dice… pero palabras… la doctora me dijo algo de eso cuando me hablo de su caso… No sé, algo me habló de lo imposible de ser más que palabras… de ser un experimento… no, una experiencia… algo concreto que no se acaba en las palabras... ¿algo así es?... ¿cómo es que se llamaba esa película?... Esa en blanco y negro de la que le hablé… o en negro y banco… palabras, orden de las palabras…
(ríe estrepitosamente)
¡Es que hay un tremendo abismo entre lo que una piensa y lo que ven los demás!... entre lo que una se dice y lo que los demás entienden… es como sacarse buenas notas, los demás creen que te gusta, que te es fácil, que eres inteligente, pero lo que uno busca es… eso… un poco de…
(Beatriz le sirve vino)

2.
¿Puedo leerle una cosa de este libro que le tomé?... ¿No se molesta?.... A mi no se me ocurrió traer nada para leer, y eso que tengo varias revistas… mire, dice así: "los textos deben ser filosóficos, aunque parezcan dramáticos. No se puede entender la tragedia clásica como una simple teología donde los dioses hacen justicia. Son un artefacto para el director de teatro. Detrás de la máscara de los poderes celestiales y su justicia, está el rostro humano de la sed de venganza, que él debe develar. Hay que destruir la estructura de todo el teatro clásico para mostrar que el teatro no es una máscara, sino un rostro; no hay palabras, sino acciones y silencios que hablan más de venganzas que de justicia, de desesperanza más que de salvación, de duda más que de certezas”… ¿Usted cree que es así?... Yo no entiendo mucho…no sé, creo que no…. Uno puede cambiar para bien... puede tener un final feliz… yo no tengo tanta duda junta… uno se esfuerza, aprende y listo.
(texto omitido en este fragmento)
3.
¡Dios mío, cómo llueve!… no tendremos luz hasta pasado las fiestas…Me acuerdo de mi primer noviazgo. Fue una tormenta.
(texto omitido en este fragmento)
gracias… Es tan rico hablar. Una se siente tan bien. Yo me siento como nunca en mi vida… hasta bailaría un pie de cueca, pero no hay hombre… ¿te acuerdas de la cueca de las mujeres solas?... era como en negro y blanco con una foto en el pecho… o el pecho en una foto, escondido, al fondo como no queriendo dar lacara hasta no encontrar esa cara… ja, las palabras… ¿Y si ponemos una cueca? ¿Qué te da tanta risa?... quieres bailar, quieres bailar… a ver… déjame cambiar tu Chopin un ratito… seguro que hay algo en la radio… ¿te gusta?... es como de tu estilo… será de salón que le llaman… ven… ven… no me salgas con que no tienes pañuelo ¡acá hay una servilleta! … Tú sabes bailar cueca, lo que pasa es que como estás… taimadita… no importa, yo bailo para ti…
(le baila)
Eso, aplaude.
(sigue bailando)
Tú sabes que la cueca es un rito de coquetería… no sé como me sale… ¿qué piensas? ¡vuelta!... y ahora así, así… y así… y así
(finaliza. casi juntas. Beatriz aplaude y le sirve más vino. La enfermera bebe)
(texto omitido en este fragmento)
6.
Después comenzamos a reírnos y nos pusimos el traje de baño, nadamos un rato y nos fuimos comiendo palmeras que compramos en el camino. Cuando volví a casa, José Alfredo ya había vuelto. Cenamos, nos tomamos el vino tinto que había traído y lo tomé de la mano y fui yo la que lo llevé a la cama. Nunca había sido tan bueno, ni antes ni desde entonces. ¿Podrás creer que quedé embarazada esa noche? Sí, esa mismísima noche ¿Curioso ¿no? Justo esa noche después de aquello… José Alfredo, que trabajaba en un consultorio, se consiguió el dato de una amiga y… aborté. Sí, no me mires así, la gente como una también tiene sus recursos y… ¿no te importa?... Yo sabía que podíamos ser amigas. ¡Salud!... El estaba contento con eso. El no quería niños. Por lo menos, no entonces. No tenía sentido para él. No lo tiene…
(solloza)
La verdad es que él y yo… no encajamos. Me dice que soy una sonámbula de la vida… No sé si es amor, necesidad o miedo. Después una tiene remordimientos, ¿lo entiendes tú? ¿Qué pasó en ese momento con todo aquello en lo que creía? ¿No es necesario creerlo? Va a amanecer lloviendo y yo hablando sin parar. Hablo y hablo y tú escuchas y entiendes y no me criticas, no me censuras… ¿te aburro?... ¡menos mal!... ¿Qué interés puede tener mi vida para ti? … Yo debería ser como tú….
(Bebe. Pausa)

7.
¿Sabes? Cuando me designaron para cuidarte, vi tu última película, la del detenido desaparecido, “NN, Sin Nombre”. Que tremenda la escena en que vas corriendo por avenida La Paz camino a la morgue, a reconocer a tu hijo… eras la cara del dolor de tantas mujeres… ¿sabes lo que pensé cuando la vi? Me mire al espejo y pensé: "somos iguales". No me malinterpretes, tú eres más guapa, y estás muy bien conservada… pero nos parecemos.

(suspira, mira la chimenea, cierra los ojos, se duerme.
Isabel se levanta y la tapa con una manta)
Sonámbula se estrenó en marzo del 2013, en la sala Jorge Diaz del Teatro Finis Terrae, con ocasión de la apertura de la programación especial de aquel año conmemorando los 40 años del golpe militar.
Texto, Diseño Integral y Dirección: Julio Pincheira
Codirección y Musicalización: Christian Navarrete
Actuación: Nono Hidalgo, Carola Carstens
Producción: La Recoleta
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