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El elefante encadenado y el miedo a “Chilezuela”

Versión digital de artículo publicado en ZONA CERO Nª799 Año 16- Diciembre 2025

¿Hablemos de una fábula maravillosa? Cada vez que hay elecciones aparece el mismo miedo: “Si gana alguien comunista, Chile se va a convertir en Cuba o en Venezuela”. Lo escuchamos en la tele, en WhatsApp, en la mesa familiar. Pero casi nadie explica cómo pasaría eso, paso a paso. Se instala el susto, no la explicación.


Miremos con calma. Cuba y Venezuela no son solo “países de izquierda”. Son regímenes autoritarios militarizados, muy parecidos a lo que vivimos en Chile con Pinochet: poder concentrado, sin libertad de opinión y fuerte presencia militar en la política.


En Chile el cuadro es muy distinto. MUCHO. Si una presidenta comunista, de verdad quisiera copiar el modelo cubano, tendría que disolver el Congreso, controlar tribunales, callar a la prensa y usar a los militares para imponer todo eso. Lo más probable es que le iría muy mal: ni un agente político, ni poder del Estado, ni las FFAA lo permitirían. Hay que decirlo: en Chile ya no hay cómo armar una “dictadura comunista” al estilo de los años 70.

Versión impresa publicada en el periódico ZONA CERO
Versión impresa publicada en el periódico ZONA CERO

Hay otro dato clave, que quizás no sabemos porque no tuvimos la asignatura de Educación Cívica: ¿Sabías que una presidenta proveniente de un partido político en este siglo no gobierna sola ni manda como reina absoluta? Llega al gobierno apoyada por una coalición de partidos diferentes: socialistas, humanistas, incluso sectores de centro como la DC. Necesita sus votos en el Congreso y en el día a día. Eso la obliga a respetar acuerdos y límites. No hay partido único ni cheques en blanco.


Un gobierno de país desarrollado


¿Sabías que la economía chilena está llena de tratados de libre comercio y acuerdos internacionales y que para botar todo eso y cerrar la economía se necesitan muchos años, mayorías políticas enormes y una crisis muy grande? Pues bien, nada de eso está hoy sobre la mesa. Los gobiernos duran cuatro años, no veinte.


Entonces, ¿qué propone realmente una izquierda como la de Jara? Más que copiar el comunismo del siglo pasado, se parece a lo que hoy se llama en los países desarrollados como: SOCIALISMO DEMOCRÁTICO O SOCIALDEMOCRACIA. Mantener la economía de mercado, pero con un Estado más presente que asegure pensiones dignas, salud y educación más justas, y menos abusos. Eso hacen muchos países europeos y nadie los acusa de “dictadura comunista”.


Chile tiene los mejores indicadores económicos y de seguridad en el continente (quizás sea EL país a las puertas del desarrollo), aunque los Mega-empresarios te griten que Chile se cae a pedazos a través de los diarios y la tele. Si el riesgo real de “Chilezuela” es tan bajo, ¿por qué el miedo sigue tan fuerte? Aquí sirve la fábula del elefante encadenado.


El encadenamiento mental


La historia cuenta que un elefante de circo crece desde muy pequeñito amarrado a una estaca. Cuando es chico, tira con todas sus fuerzas, pero no logra soltarse. Intenta e intenta, hasta que se cansa. Un día deja de probar. Años después, ya enorme, podría arrancar la estaca con un solo tirón, pero no lo hace. ¿Por qué? Porque cree que no puede. La cadena ya no está en su pata, está en su cabeza... y gracias a ese miedo el dueño del circo se ha hecho millonario.


Un elefante encadenado al miedo que le infundieron, en eso nos han convertido
Un elefante encadenado al miedo que le infundieron, en eso nos han convertido

Algo parecido nos pasa como país con la palabra “comunismo”. Durante décadas te repitieron que “los comunistas” eran sinónimo de caos, pobreza y falta de libertad. Te pusieron todo en el mismo saco: la Guerra Fría, la Unidad Popular, Cuba, Venezuela, Corea del Norte. Ese miedo se instaló cuando Chile era un “elefante chico”, cuando la dictadura nos controlaba con la información y en la escuela no había una asignatura de Educación Cívica que como mínimo nos enseñara a cuidar el medio ambiente, respetar las instituciones y menos a definir lo que era una política pública.


Hoy Chile es un “elefante grande”: tenemos acceso a prensa diversa, redes sociales, universidades, estudios, datos. Somos el país más digitalizado de América Latina y nos comportamos como analfabetos funcionales. Por eso muchas personas siguen reaccionando igual que antes: escuchan “candidata comunista” y sin preguntar, sin leer ningún programa, sin revisar qué es posible y qué no dentro de la ley, entran en pánico como una pequeña bestia siendo domesticada a latigazos.


La moraleja es sencilla: el problema no es tener opiniones distintas. Eso es parte de la democracia. El problema es decidir solo desde el susto, sin información, como el elefante que no se atreve a probar. Soltar la cadena del miedo no significa volverse comunista. Significa algo más responsable: informarse, comparar propuestas, entender que en Chile ningún gobierno con coaliciones democráticas puede, por sí solo y en cuatro años, cambiar por completo el modelo político y económico.


De lo contrario, un gobierno basado en el personalismo, en respuestas equívocas, inexactas o francamente populistas puede destruir la economía y la unidad de un país: mira a Estados Unidos empobrecido sin ayudas sociales urgentes y con un armamentismo cívico con matanzas constantemente. Mira hacia el lado, Argentina hundida en la pobreza más grande de su historia (DATO: la cantidad de dinero que pidió Milei a EEUU -que se la ofrecieron y luego se la quitaron- es equivalente a la cantidad de dinero que recolectó México en un solo año por recaudaciones de impuestos justos... Ah, con una Presidenta de izquierda).


Quizás ha llegado el momento histórico de que, como sociedad, hagamos el pequeño esfuerzo que el elefante nunca hizo: probar si de verdad seguimos amarrados. Tal vez descubramos que la estaca ya no sostiene al país, solo mantiene los privilegios de unos pocos, las aspiraciones inalcanzables de muchos… que es el país el que, pudiendo dar el paso para ser el elefante de Latinoamérica, sigue siendo una bestia a la que domesticaron con ignorancia, costumbre y miedo.


Providencia, Región Metropolitana,
Constitución, Región del Maule
Chile

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